P-124 La Sub-remuneración

SUB-REMUNERACIÓN

Edición 2015

Literatura aprobada Conferencia Deudores Anónimos (en ingles)

“Sub-remuneración significa no generar suficientes ingresos para cuidar de nuestras necesidades sin endeudarnos”

Declaración de Propósito en DA:

Nuestro propósito es triple: “Detener nuestro endeudamiento compulsivo sin garantía, compartir nuestra experiencia con el recién llegado y llevar el mensaje a otros deudores”

Pag. 0 portada. Folleto P-124 La Sub-remuneración. Traducción al español pendiente de aprobación final por la Conferencia Mundial de Deudores Anónimos.


 

Sub-remuneración en Deudores Anónimos

¿Qué es la Sub-remuneración (Sub-ganancia)?

En Deudores Anónimos, la sub-remuneración es un síntoma de la enfermedad del endeudamiento compulsivo, donde no generamos suficientes ingresos para afrontar las necesidades importantes ya sean presentes o futuras sin endeudarnos.

¿Cómo se relaciona la sub-remunación con la deuda?

Si nuestros ingresos no son suficientes para cubrir nuestras necesidades esenciales, estamos en  peligro grave de incurrir en nuevas deudas sin garantía. Posponer los cuidados personales básicos, como la salud o trabajos dentales, pueden resultarnos eventualmente, en una emergencia que nos salgan muy caros. Si una crisis se acerca y no disponemos de reservas, nos encontraremos tentados a utilizar las tarjetas de crédito o de débito, o pedirle a un amigo o familiar “solo una vez mas” que nos presten dinero o nos rescaten. O, también posponer por meses o años necesidades importantes, decidiendo endeudarnos compulsivamente, sin importar las consecuencias.

  • “Si nuestros ingresos no son suficientes para cubrir nuestras necesidades esenciales, estamos en peligro grave de incurrir en nuevas deudas sin garantía.”

Adicionalmente, la sub-remuneración puede llevarnos a convertirnos en pobres compulsivos -otro síntoma de la enfermedad de la deuda compulsiva. Años de restricciones de buena ropa, zapatos, cuidado médico y otras necesidades, pueden llevarnos a una vida de privación, llena de desesperación y resentimiento. Igual que un niño hambriento, perdemos la vitalidad, transformándonos en personas obsesionadas con la supervivencia. Dejamos de lado nuestras necesidades mes tras mes, así como dejamos de lado a nuestros acreedores con promesas que jamás seremos capaces de cumplir. Muchos hemos tratado de controlar el hundimiento de nuestro barco financiero a través de la privación, y lo encontramos util. Aunque la privación parecía funcionar por un tiempo, es como cuando retenemos la respiración: a la larga no existe una solución viable. Hemos encontrado una solución legitima a largo plazo confiando en un Poder mayor a nosotros y trabajando el programa de Deudores Anónimos. Nuestra recuperación comienza cuando dejamos de incurrir en una nueva deuda sin garantía.

  • “No importa cuanto disminuíamos nuestros gastos, nuestros ingresos eran simplemente insuficientes para cubrir nuestras necesidades”.

¿Qué sucede con la gente que no ha incurrido en deuda sin garantía, pero que se identifica con el comportamiento de sub-remuneración en la enfermedad del endeudamiento compulsivo? ¿Son bienvenidos en D.A.? Tal como dice la Tercera Tradición: “El único requisito para ser miembro es el deseo de dejar de incurrir en deuda sin garantía”. Muchas personas que han sido sub-remuneradas han encontrado recuperación a través de Los Doce Pasos, Las Herramientas de D.A. y en la comunidad de Deudores Anónimos.

¿Como sabemos si somos sub-remunerados?

Algunos de nosotros no nos dimos cuenta que fuimos sub-remunerados hasta que dejamos de endeudarnos. El plan de gasto que construimos en nuestra primera Reunión de Alivio de Presión, nos ayudó a ver que no importaba cuanto disminuíamos nuestros gastos, nuestros ingresos eran simplemente insuficientes para cubrir nuestras necesidades.  Algunos pensábamos que debíamos incurrir en una nueva deuda hasta que pudiéramos incrementar nuestros ingresos. En D.A. descubrimos que lo inverso era lo real: que nunca nos recuperaríamos hasta que estuviéramos dispuestos a dedicar nuestros recursos materiales y espirituales al objetivo de transformarnos en lo suficientemente amables para recibir y hacer lugar a la sabiduría del no endeudamiento.

Algunos ya sabíamos cuando nos acercamos a Deudores Anónimos que no estábamos ganando lo suficiente para mantenernos sin endeudarnos. En algunos casos, sin embargo, creíamos que éramos sub-remunerados porque no podíamos pagar nuestras cuentas, solo para descubrir en nuestra primera Reunión de Alivio de Presión que estábamos pagándole a nuestros acreedores más de lo que podíamos afrontar, o gastando dinero en cosas que pensábamos que necesitábamos pero que nos dejaban insatisfechos. En ese caso, nuestro Grupo de Alivio de Presión  pudo ayudarnos a ajustar nuestros gastos para cubrir nuestras necesidades reales.

Señales de Sub-remuneración

Los Deudores compulsivos que son sub-remunerados habitualmente tienen uno o más de estos síntomas:

  • Se sienten resentidos por un salario bajo o una mala situación laboral, aun sin solicitar un aumento de sueldo o un cambio de trabajo.
  • Creer que la cantidad de nuestro salario no es importante, a pesar de estar constantemente preocupado por el dinero.
  • Sentirse demasiado desanimado para buscar trabajo (“No voy a conseguir nada, y si lo hago, voy a odiarlo”).
  • Tener problemas para encontrar anuncios o noticias de trabajo en pilas de cuentas y correspondencia sin abrir.
  • Sentirse avergonzado de nuestra historial laboral y con ansiedad respecto a entrevistas laborales
  • Robarle a quienes nos contratan porque creemos que nos deben más de lo que ellos nos están pagando.
  • Sabotear un trabajo insostenible y ser despedido.
  • Gastar horas soñando pero no trabajar ni un minuto en pos de nuestros sueños.
  • Sobre-comprometer tiempo y energía en tareas de voluntariado y con un trabajo insuficientemente remunerado.
  • Excederse trabajando-gastando horas tratando de hacer el trabajo perfecto, en vez de hacerlo bien.
  • Tener mucho miedo al fracaso para intentar una nueva carrera o percibir más conocimientos.
  • Creer que nadie nos pagará un salario por algo que disfrutemos hacer.

¿Cómo afecta a nuestras vidas la Sub-remuneración?

Porque la sub-remuneración significa que nunca nos enfocamos en nuestras necesidades reales, nuestras esperanzas con frecuencia se empobrecen y nuestras ilusiones se distorsionan. Crecemos desalentados hasta el punto de creernos que no tenemos la habilidad de prosperar a través de nuestros dones y recursos. Puede ser que tengamos sueños enterrados bajo una pila de cartas de acreedores. Quizás una vez soñamos con una carrera que nos hacía sentir realizados pero se nos dijo que teníamos que tener “un trabajo verdadero”. Quizás tuvimos la esperanza de ir a la Universidad o de iniciar nuestro propio negocio, pero nunca tuvimos el dinero suficiente. A medida que los años transcurrían, nos sentíamos tan desilusionados que no podíamos soportar ni siquiera recordar aquellos sueños del pasado. Nuestro trabajo se transforma en algo rutinario, nuestra vida se envenena con resentimiento y desesperación.

  • “Porque la sub-remuneración significa que nunca nos enfocamos en nuestras necesidades reales, nuestras esperanzas con frecuencia se empobrecen y nuestras ilusiones se distorsionan”.

La Sub-remuneración y nuestra enfermedad subyacente del endeudamiento compulsivo, también erosiona nuestras relaciones con amigos y familiares, quienes crecieron cansados de ayudarnos de una a otra crisis financiera. Esto crea a menudo relaciones insalubres de dependencia, trayéndonos solo dolor y resentimiento. El aislamiento se instala a medida que evitamos actividades con otros donde pueda necesitarse dinero. Puede que nos sintamos envidiosos de aquellos que son más prósperos, y los culpamos por sentirnos de esa manera. El miedo y la desesperación generalmente llevan a la autocompasión, al egocentrismo, a la grandiosidad, y privilegios. La Ansiedad y la desesperación erosionan nuestra auto confianza, y perdemos todas o algunas de nuestras habilidades para hacer frente a nuestra vida diaria -o perdemos nuestra salud, nuestra casa o incluso nuestra familia-.

Llega el día donde nos damos cuenta que todo lo que hemos tratado de hacer por nuestra cuenta ha fallado y no hemos podido solucionar nuestro problema. Asumimos nuestra sub-remuneración y encontramos humildad suficiente para pedirle ayuda a un Poder Superior a nosotros mismos.

¿Cómo nos puede Ayudar el Programa de D.A.?

Deudores Anónimos es un programa espiritual en el cual utilizamos los Doce Pasos, Las Doce Tradiciones y las herramientas de D.A. para recuperarnos de la enfermedad del endeudamiento compulsivo. Aunque utilizar las herramientas nos ayude a obtener alivio, es solo a través del trabajo de los Doce Pasos de Deudores Anónimos –generalmente con un padrino- que comenzaremos a ver un cambio permanente. Mas importante aun, dejamos de incurrir en nuevas deudas sin garantía, un día a la vez.

Trabajando los Doce Pasos

A medida que trabajamos los Pasos con un padrino que nos cuide y de confianza, llegamos a admitir nuestra impotencia y que nuestras vidas se han vuelto ingobernables. Lentamente comenzamos a creer en un Poder Superior que sea de nuestro entendimiento. Entregamos nuestra voluntad y nuestras vidas a ese Poder Superior, sin embargo, este cambio sucederá gradualmente en el transcurso de exponernos a todos los pasos, y comenzamos a ver como hemos contribuido en nuestra situación. Cuando describimos nuestros patrones en nuestro trabajo y salarios, junto con nuestra historia respecto al endeudamiento, como parte del Cuarto Paso, comenzamos a ganar claridad respecto a los defectos de carácter que nos detenían en el camino de la recuperación de nuestra enfermedad del endeudamiento compulsivo.

El Perfeccionismo ha sido muchas veces parte del problema. Queremos el trabajo perfecto con el salario perfecto ahora mismo, o sino nada. O queremos descubrir nuestro propósito de vida y como lograrlo antes de terminar, aunque sea, una solicitud de trabajo. Quizás anhelamos prestigio, fama o riqueza y entonces nos sentimos abusados o avergonzados por haber logrado tan poco. O nos consideramos espíritus libres, desafiando las limitaciones de trabajo de 48 hs a la semana, aunque no podamos siquiera organizarnos para que podamos ganarnos la vida de otra manera. Solo a través del valor de la  identificación de nuestros miedos, deficiencias y actitudes amenazantes, y pidiéndole a Nuestro Poder Superior que nos las elimine, podemos comenzar a afrontar las dificultades.

A medida que continuamos trabajando los Pasos, estamos capacitados para hacer enmiendas con todas las personas que hayamos lastimado, incluidos nosotros mismos, nuestros amigos, familiares, empleadores o clientes, y nuestros acreedores. Es solo cuando alcanzamos este punto que estamos dispuestos y capacitados a comportarnos en forma diferente, un día a la vez. Continuamos efectuando nuestro inventario diario y rezando por la sabiduría y aceptación de la voluntad de nuestro Poder Superior. Descubrimos que éramos sub-remunerados porque no cumplíamos con la voluntad de Nuestro Poder Superior para nuestras vidas, encontramos alegría a medida que aprendemos a apreciar lo que ya tenemos. Llevamos también el mensaje a otros a medida que crecemos en gratitud por nuestro despertar espiritual y compromiso con una vida de recuperación en el endeudamiento compulsivo.

Utilizando las Herramientas

También discutimos nuestra situación con los miembros de nuestro Grupo de Alivio de Presión. Nos ayudan a ver cuando fuimos sub-remunerados. Además nos ayudan a generar un plan de gasto y un plan de acción de manera que podremos detener nuestro endeudamiento y movernos hacia una ganancia completa. Aprendemos a tomar pasos pequeños, celebrarlos cuando los logramos, y hablar con otro miembros de D.A. cuando nos sentimos desanimados. Ganamos valor cuando hablamos de esos sueños que teníamos enterrados. Nuestro padrino y Grupo de Alivio de Presión, junto con nuestro Poder Superior, nos ayudan a crear una nueva visión para nuestras vidas.

  • Aprendemos a tomar pasos pequeños, celebrarlos cuando los logramos, y hablar con otros miembros de D.A. cuando nos sentimos desanimados.

Aprendemos a focalizarnos en uno o dos objetivos a la vez, no hacer todo al mismo tiempo. Nuestro padrino y Grupo de Alivio de Presión nos ayudan a esforzarnos a equilibrar esfuerzos. Quizás tengamos que continuar en nuestro trabajo actual por un tiempo o gastar menos en algunas categorías de manera que tengamos dinero para invertir en nuestra visión. Cualquier cosa que realicemos, evitamos endeudarnos a toda costa. Paso a Paso, nuestro panorama comienza a cambiar.

Aprendemos a ser nuestros propios abogados. Dejamos de esperar que nuestro empleadores o clientes mágicamente reconozcan nuestra valía o cuan duro hemos trabajado y cuidamos de nuestras necesidades. Nuestro Padrino y nuestro Grupo de Alivio de Presión nos ayudan a aprender como solicitar y obtener una paga mejor por nuestro trabajo, o buscar uno nuevo. Aprendimos que privarnos de nuestras necesidades verdaderas nos empuja a la enfermedad del endeudamiento compulsivo. Comenzamos a creer que somos seres humanos valiosos que merecen un buena paga cuando hacemos un buen trabajo. Dejamos de vendernos como algo insignificante.

Muchos hemos encontrado provechoso aprender nuevas habilidades. Encontramos que somos capaces de incrementar nuestras ganancias a través de manejar mejor nuestro tiempo, o vimos que estábamos comprometidos en demasiadas obligaciones. Si queremos transformarnos en nuestro sustento financiero, tenemos que soltar algunas responsabilidades, desarrollar nuestras tareas sin buscar la perfección o pedir ayuda a otros. Si llegamos tarde al trabajo de manera continuada, distraídos respecto al tiempo, o desperdiciando muchas veces el tiempo en actividades que no llenan nuestras necesidades reales, entonces tendremos que dirigir toda nuestra atención hacia los Doce Pasos y pedir ayuda al Poder Superior para que nos ayude con el defecto de carácter relacionado con el tiempo. Nuestro Grupo de Alivio de Presión y padrino nos ayudaran entender el valor que tiene nuestro tiempo, la importancia de tomar acciones conscientes respecto a nuestro tiempo, y la habilidad de gastar nuestro tiempo sabiamente, no solo en el trabajo y las ganancias sino también en el descanso, los juegos y las oportunidades para la creatividad. Respecto a la definición de un Poder mayor a nosotros mismos, a medida que confiemos mas en ese poder, nuestras relaciones mejoraran. Seremos menos dependientes de nuestros empleadores, clientes y compañeros de trabajo.

Encontramos que haciendo servicio en Deudores Anónimos -hablando con los recién llegados, recibiendo llamadas de otros miembros de D.A., participando en un Grupo de Alivio de Presión, apadrinando, o tomando una posición de servicio- incrementa nuestro despertar de nuestros talentos y habilidades y nos devuelve la confianza que tanto necesitamos. Participando en las Reuniones de Trabajo de D.A., aprendimos habilidades para trabajar con otros y descubrimos que somos capaces de manejar nuestros propios asuntos. También aprendimos que nuestras propias experiencias, especialmente de aquellas que nos avergonzaban o que tratábamos de imperfectas, podrían beneficiar a otros. Trajimos este espíritu de servicio a nuestro trabajo pago, y encontramos sano juicio donde antes hubo ira y autocompasión.

Estos son algunos ejemplos de formas de trabajar el programa de Deudores Anónimos nos ayudó a detener la sub-remuneración y recuperarnos del endeudamiento compulsivo. Los Doce Pasos, las Doce Tradiciones, y las Herramientas de D.A. están al final del folleto.

¿Es difícil detener la sub-remuneración?

Como cualquier otra adicción, la enfermedad del endeudamiento compulsivo oculta sus raíces en cada aspecto de nuestras vidas. Nuestro camino a ganar adecuadamente, rara vez fue fácil. A veces las circunstancias exteriores empeoran antes de mejorar. A veces tomamos acción tras acción aun cuando no pudiéramos conocer nuestro plan de gasto. Encontramos sano juicio en aceptar que nuestro plan de gasto, aunque modesto al principio, puede expandirse en el tiempo, y que podemos utilizarlo para identificar nuestras necesidades reales y obligaciones. Cuando nos sentamos con nuestro Grupo de Alivio de Presión, descubrimos que las cosas que pensábamos que necesitábamos a veces enmascaraban nuestras más profundas necesidades reales e intenciones.

  • “A veces, para evitar incurrir en nueva deuda sin garantía, tenemos que perseverar un poquito más o tratar con una nueva acción a la que aun no nos hayamos atrevido. Estas acciones probablemente mejoren nuestros ingresos.

Habitualmente los miembros de nuestro Grupo de Alivio de Presión y Padrino, como instrumentos de nuestro Poder Superior, nos ofrecen una nueva forma de ver lo que parecía un problema insuperable. A veces, para evitar incurrir en nueva deuda sin garantía, tenemos que perseverar un poquito más o tratar con una nueva acción a la que aun no nos hayamos atrevido. Estas acciones probablemente mejoren nuestros ingresos. En otro momento, deberemos renunciar a un sueño muy ansiado, confiando en que nuestro Poder Superior nos llevara a una  nueva visión. Ocasionalmente, lo que parecía al principio como una roca con la cual tropezamos, era en realidad la piedra en un camino que nos lleva a una carrera que nunca hubiéramos imaginado.

Hemos encontrado que debemos estar alertas para que esas actitudes y creencias antiguas, no vuelvan a infiltrarse y envenenen el manantial. Nos abstenemos de compararnos con otros que parece que tienen más éxito o más prosperidad. Nuestro camino puede ser muy diferente al de ellos; hemos puesto nuestras vidas en las manos de un Poder Superior, y no necesitamos responder a nadie más. Nuestro Grupo de Alivio de Presión y Padrino nos ayudan a practicar la herramienta de la conciencia cuando caemos en pensamientos de escasez- la creencia que nunca será suficiente-. Su apoyo nos ayuda a continuar en la creencia que el universo es abundante y que somos capaces de prosperar. Finalmente, cada vez que enfrentemos dificultades, volveremos a los Pasos; encontramos que cuando” practicamos esos principios en todos nuestros asuntos” desarrollamos un nuevo panorama y una nueva actitud de aceptación y gratitud.

¿Qué cambios podemos esperar?

Recuperarse del endeudamiento compulsivo no significa necesariamente que nos convertiremos en personas inmensamente ricas. En algunos casos (pero no en todos) nuestros ingresos se han incrementado y fuimos capaces de completar categorías que previamente habíamos dejado vacías en nuestro plan de gasto, incluyendo vacaciones, masajes, una cena de categoría, hobbies u otros proyectos creativos. A menudo también pudimos hacernos cargo de necesidades criticas tales como cuidado médico o dental. Establecimos una reserva prudente para emergencias, por si nos encontramos desempleados, y para las fluctuaciones en el ingreso. Aprendimos que merecemos, y podemos afrontar, hacernos cargo de nuestras necesidades básicas. Dejamos de sentirnos culpables de sustentarnos a nosotros mismos adecuadamente. Y lo más importante, fuimos capaces de hacer todas esas cosas sin incurrir en nueva deuda sin garantía.

Nuestra actitud hacia el dinero cambió. Pudimos haber sentido alguna vez que ganar lo suficiente para disfrutar de nosotros y de nuestras vidas –o incluso no ganar en absoluto- estaba mal, de alguna manera. Quizás pensábamos que éramos avaros o desear la paz de mente o seguridad que el dinero o las posesiones materiales nos pueden brindar cuando otras personas están hambrientas y en estado de necesidad o que ser pobre significaba ser virtuoso, o santo. Pero cuando miramos la situación honestamente, debimos admitir que nuestra sub-remuneración no nos estaba ayudando en absolutamente nada. Éramos mártires sin causa. No había nada virtuoso respecto a fracasar pagando a nuestra manera o que consciente o inconscientemente esperáramos que otros nos salvaran financieramente. En lugar de ello nuestra sub-remuneración a menudo fue la causa que lastimáramos a otros y a nosotros mismos. El dinero es un intercambio de energía, y cuando bloqueamos el intercambio, bloqueamos nuestro mayor bien y el de otros.